lunes, 18 de abril de 2016

Diagnóstico del narcisista maligno: diagnóstico de un político.



Definir el narcisismo permite sentar las bases para la comprensión de los desarrollos teóricos y al aplicarse a la biografía de Líderes Políticos, sirven para comprobar la hipótesis de un diagnóstico narcisista maligno.


Con el descubrimiento del narcisismo, Freud creyó haber descubierto la causa de la inaccesibilidad al psicoanálisis que ciertos pacientes mostraban. La libido se había retirado de los objetos y se había replegado sobre el Yo.





De los destinos de la libido del objeto podemos averiguar que es retirada de los objetos hasta recaer de nuevo en el Yo. La libido se vuelve a convertir en el Yo.



Esta libido del Yo la denominamos, en oposición a la del objeto, libido narcisista. Desde el psicoanálisis miramos como desde una frontera la actuación de la libido narcisista y nos formamos una idea de su relación con la del objeto. La libido del Yo o narcisista aparece como una gran represa de la cual parten las corrientes de revestimiento del objeto a la cual retornan. El revestimiento del Yo por la libido narcisista se nos muestra como el estado original, que aparece en la primera infancia y es encubierto por las posteriores emanaciones de la libido, pero que en realidad permanece siempre latente detrás de las mismas


La libido sustraída al mundo exterior ha sido aportada al Yo, surgiendo, así, un estado al que podemos dar el nombre de narcisismo.


Freud proponía la clasificación de parafrénicos a aquellos pacientes que muestran dos características principales: la manía de grandezas y la falta de interés por todo el mundo exterior (personas y cosas).


La teoría de la libido que Freud propuso, surgió del estudio de las llamadas neurosis de transferencia y narcisistas. Estas últimas pueden estudiarse a partir de lo ocurrente en las neurosis de transferencia, en virtud de la analogía entre ambas en lo que concierne a los movimientos de la libido.


Freud se preocupó por este enfoque metapsicológico a fin de encontrar una explicación plausible. La libido se estaciona en el amor pos sí mismo.


Schreber hace un análisis que da una incipiente pauta psicodinámica para la comprensión de los casos un tanto menos deteriorantes, no psicóticos como es el de los líderes políticos narcisistas patológicos.






Coctelera politicomediática.



La mayoría de los personajes públicos se hunden en la nadería insustancial, burbujean efímeros y estallan, o se esfuman cenicientos sin dejar huella. Nos faltan los viejos líderes clásico-modernos con sus grandes relatos.


En España, el liderazgo de Suárez fue amable, familiar, bondadoso, pero no grande, ni innovador, ni creativo. Los siguientes líderes, desde una perspectiva partidista periclitada, fueron González para unos y Aznar para otros.


Pero hace años que carecemos de verdaderos líderes, y, sin embargo, nunca los hemos necesitado tanto.


Los tiempos sencillos han pasado. Aquellos años de transición descuidada y acomodaticia, aquella espuma alegre y frágil tenía que acabar como acabó: burbujeando, inflamándose y explotando.


En aquel contexto de narcisismo social era comprensible que ciertos personajes afectados por la misma dolencia expandieran desmesuradamente sus egos hasta acabar seduciendo al público ensimismado por sus brillos. No es extraño que algunos lo echen de menos y quieran regresar al pasado.


Pero la verdadera fuerza que necesitamos no es la de un líder burbuja con un ego inflamado, sino la de aquellos clásicos-modernos que ostentan las virtudes griegas por excelencia, el conócete bien a ti mismo y no hagas nada en exceso. Dos derivaciones de estas virtudes son el amor por la bondad y la sabiduría, y la capacidad de elegir, libre e inteligentemente, que son dos de las más necesarias en el momento actual.



Esas virtudes nunca saldrán de líderes narcisistas posmodernos, sino de la energía de políticos fuertes, valientes, éticos, capaces de confrontar las adversidades, incertidumbres y riesgos del liderazgo político.



Resumen del apartado "la coctelera politicomediática" del artículo: http://www.huffingtonpost.es/jesus-j-de-la-gandara/la-burbuja-narcisista-y-l_b_3364561.html




El mundo es una hiperburbuja.



Los expertos en psicosociología aseguran que la posmodernidad se caracteriza por una expansión constante del concepto del yo (ego), por un proceso creciente de individualización, diferenciación y narcisismo social.


Pero la posmodernidad ha muerto, ahora estamos en la hipermodernidad. Todo es hiper… Hiper-capitalismo, hiper-mercado, hiper-velocidad, hiper-comunicación… El mundo es una hiperburbuja, que se inflamó tanto que reventó, y ahora padecemos las consecuencias de su explosión.


Lo actual, más que una crisis económica o laboral, representa un agotamiento del modelo socioecopolítico.


El modelo moderno de democracia partidista se mantuvo como pudo en el período posmoderno, pero ya no sirve, está obsoleto, corrompido y es ineficaz contra los hiper-problemas. Necesitamos otro nuevo, y para ello hacen falta líderes intelectuales, políticos, mundanos, que sean fuertes, constantes, valientes, éticos…


Hay muchos estudios científicos que demuestran que los grandes líderes políticos ostentan rasgos peculiares de personalidad.


El más común es un elevado concepto de sí mismos, que les hace sentirse seguros ante los demás, llamados a dirigirlos. El narcisismo social nace del individual.



Anthony Giddens



Anthony Giddens (Londres, Inglaterra, 18 de enero de 1938) es un sociólogo inglés, reconocido por su teoría de la estructuración y su mirada holística de las sociedades modernas. También adquirió gran reconocimiento debido a su intento de renovación de la socialdemocracia a través de su teoría de la Tercera Vía. 


Es considerado como uno de los prominentes contribuyentes modernos en el campo de la Sociología, es autor de al menos 34 libros publicados en no menos de 29 idiomas, publicando en promedio más de un libro por año.

https://es.wikipedia.org/wiki/Anthony_Giddens




“La dinámica fundamental del narcisismo podría ser más bien la vergüenza que la culpa. Los sentimientos alternantes de magnificencia y falta de valor a los que ha de enfrentarse el narcisista son en esencia respuesta a una frágil identidad del yo.”

(Giddens, 1995).



¿Cómo crees que deberían ser nuestros representantes políticos?






Hay estudios científicos serios que aluden a que los grandes líderes políticos sufren más problemas de personalidad y enfermedades psíquicas que el resto de la población, entre ellos el narcisismo y el egoísmo extremo.

Así que nos preguntamos, ¿no convendría que antes de ejercer su cargo pasasen por un test de salud mental?


Sin embargo, otros investigadores que se han preocupado de psicoanalizar las biografías de grandes políticos históricos, han propuesto prototipos psicológicos de las personas que tienden a entrar en el mundo de la política e, incluso, han propuesto un modelo de cómo debería ser el político perfecto y han llegado a la conclusión de que debe ser algo narcisista.


A pesar de todo, no hay estudios rigurosos sobre la salud mental de los que ahora mismo son nuestros representantes y nos preguntamos por qué. ¿Tal vez es porque nadie se ha atrevido a hacerlos o porque ellos no se han dejado?

¿Cómo crees que debería ser un gran político? ¿Crees que debería tener un cierto punto narcisista?


Deja tu opinión en los comentarios.



¿Es el narcisista un buen líder?



Es narcisista, pero es un buen líder.

¿Puede ser el egocentrismo  necesario en algunas ocasiones?

Descúbrelo en:





Luis Hornstein. Narcisismo: autoestima, identidad, alteridad.



“La perturbación narcisista se hace notar como riesgo de fragmentación, pérdida de vitalidad, disminución del valor del yo. Una angustia difusa. Una depresión vacía. Ese vacío parecería que reemplaza a la crispación neurótica de antaño. Coexisten imágenes grandiosas del yo con una intensa necesidad de ser amados y admirados. La vida se centra en la búsqueda de halagos. Si bien no pueden afrontar interacciones emocionales muy significativas, esperan gratificaciones narcisistas de los otros. Tienen dificultades para reconocer los deseos y los sentimientos de las demás. Hablan de sus propios intereses con una extensión y detalle inadecuados. Su objetivo es no depender de nadie, no atarse a nada.”

Aquí os dejo un pequeño texto de diez páginas, escrito por Luis Hornstein, que trata sobre el narcisismo, la autoestima, la identidad y la alteridad.

http://www.fundep.info/textos/Narcisismo%20cap%201.pdf